Salida a bolsa de Anthropic: qué compras de verdad

Salida a bolsa de Anthropic: qué compras de verdad

Alejandro Rosales
Alejandro Rosales

TL;DR

  • Anthropic (la empresa detrás de la IA Claude) ha presentado su folleto de salida a bolsa. Podría ser la mayor de la historia: se habla de valorarla en 1,5 a 2 billones de dólares (millones de millones).
  • Crece como casi nadie (ingresos ×14 en un año) y registra una pérdida de más de 80.000 millones… que es, en su mayor parte, contable, no dinero que haya salido.
  • Dos detalles que casi nadie cuenta: si compras sus acciones apenas tienes voto, y tiene comprometidos más de 500.000 millones en centros de datos, la mayor parte sin poder cancelar.
  • La lección: en una salida a bolsa, el precio lo pone quien vende. Antes de entrar, pregúntate quién vende, por qué ahora y qué poder te da lo que compras.

Salida a bolsa de Anthropic: qué compras de verdad

Anthropic quizá no te suene tanto como OpenAI, pero es la empresa detrás de Claude, una de las inteligencias artificiales más conocidas. Y se prepara para lo que, según la prensa financiera, podría ser la mayor salida a bolsa de la historia.

Sus números son de locos, en los dos sentidos. En un año multiplicó sus ingresos por catorce. Y en solo seis meses registró una pérdida de más de 80.000 millones de dólares. Aunque esa pérdida no es lo que parece; te lo explico enseguida.

Se habla de valorarla en hasta dos billones de dólares (dos millones de millones). Hay quien lo ve razonable… y quien la considera una de las valoraciones más disparatadas del momento.

Y no llega en un momento cualquiera. SpaceX acaba de protagonizar una salida a bolsa gigantesca; OpenAI, su gran rival, aún no ha dado el paso. Medio Wall Street mira a Anthropic como el gran examen: si sale bien, la IA es un negocio; si sale mal, mucha gente empezará a pronunciar la palabra burbuja.

Soy Alejandro Rosales, inversor y divulgador financiero.

Aviso doble. Uno: no soy asesor financiero; esto no es una recomendación de comprar ni vender nada. Dos, por transparencia: Anthropic es la empresa que desarrolla Claude, la misma IA con la que trabajo a veces. Precisamente por eso voy a tratarla igual que a cualquier otra: con las dos caras al mismo peso y sin decirte qué hacer.

¿Qué es Anthropic?

Anthropic es una empresa de inteligencia artificial fundada en 2021 por siete personas que se fueron de OpenAI, entre ellas dos hermanos: Dario y Daniela Amodei (él, exvicepresidente de investigación de OpenAI; ella, hoy presidenta). Querían construir IA poniendo la seguridad en el centro. Hoy compiten de tú a tú con la empresa de la que salieron.

Pero lo más curioso no es técnico, es legal. Anthropic es una “public benefit corporation”, una sociedad de beneficio público. Ojo, no es una ONG: tiene ánimo de lucro, quiere ganar dinero y quiere salir a bolsa. Pero sus estatutos la obligan legalmente a equilibrar el beneficio de sus accionistas con un propósito declarado: desarrollar la IA de forma responsable para el beneficio de la humanidad a largo plazo. Guárdate esto, porque importa mucho si compras una acción.

Grandes empresas apostaron fuerte por ella, sobre todo Amazon (en torno al 21 %) y Google (cerca del 15 %). Y un detalle para quien leyó mi análisis de cómo gana dinero Amazon: ¿recuerdas aquel beneficio récord que en buena parte era una ganancia “de papel”? Venía de que Anthropic había subido de valor. Este artículo es la otra cara de esa historia.

Porque su valoración se ha disparado en privado: de unos 380.000 millones a comienzos de año a 965.000 millones unos meses después. Más del doble en un trimestre. Cuando una empresa multiplica así su valor en manos privadas, la pregunta ya no es solo si es buena, sino cuánto recorrido le queda al que entra después.

Los números, con lupa

Los números de Anthropic son espectaculares por arriba y por abajo, y hay que leer la letra pequeña en los dos sentidos.

El crecimiento. En el primer semestre ingresó 16.300 millones de dólares, catorce veces más que un año antes, y su ritmo anualizado ya ronda los 65.000 millones. Casi ninguna empresa de este tamaño ha crecido así. Un matiz honesto: cuando un cliente usa Claude a través de la nube de Amazon, Microsoft o Google, Anthropic apunta como ingreso todo lo que paga el cliente, incluida la parte que se queda la nube. Es legal y lo explica en sus cuentas, pero hace que la cifra se vea más grande.

La pérdida. Esos más de 80.000 millones suenan a ruina, pero la mayor parte no es dinero que haya salido: es contable. Imagina que te financias con la promesa de devolver en acciones; si tus acciones valen el doble, esa obligación “vale” el doble en tus cuentas, aunque no haya salido un euro. Eso es, en buena parte, lo que pasó. De hecho, quitando ese tipo de partidas, en el último trimestre ya gana dinero.

La letra pequeña que no favorece. Dos cosas. Primera, concentración: una cuarta parte de lo que ingresa viene de solo dos clientes, cuyos nombres no se conocen y que no están atados con contratos largos. Si uno de los dos se va, se nota. Segunda, la grande: tiene comprometidos más de 518.000 millones en centros de datos para unos diez años, y cerca del 80 % no se puede cancelar. Mientras, sus ingresos dependen de cuánto use la gente su IA. Es como firmar una hipoteca gigantesca con un sueldo que cambia cada mes.

Detrás de cada cifra espectacular de una salida a bolsa hay una letra pequeña. Y hay que leerla en los dos sentidos.

Comprarías, pero no mandarías

Normalmente, al comprar una acción compras un trocito de empresa y un trocito de voto. Aquí, casi no. Esta es la parte que distingue a esta salida a bolsa de casi cualquier otra reciente.

  • Los accionistas normales (la clase que comprarías tú) no pasan del 49,9 % del voto en los asuntos generales. Nunca la mayoría.
  • Los siete fundadores, a través de una sociedad conjunta, controlan el 50,1 % de los votos, pese a poseer cada uno una parte pequeña de la empresa (del orden del 2 %).
  • Un fideicomiso independiente, creado para velar por la misión, elige a cuatro de los siete consejeros. La mayoría del consejo.
  • Y, al ser sociedad de beneficio público, el consejo puede legalmente anteponer su propósito al beneficio del accionista.

No es único, ojo: Zuckerberg controla Meta con una estructura parecida, y en Palantir los fundadores también se reservaron buena parte del voto. Los inversores lo aceptan… mientras la empresa va bien.

Y hay dos lecturas, las dos con sentido. Quien lo defiende dice que esta estructura protege a la empresa de las prisas del mercado: nadie puede obligarla a recortar en seguridad para cuadrar un trimestre. Quien lo critica dice que, si los fundadores se equivocan, el accionista no tiene forma de corregir el rumbo: pone el dinero y asume el riesgo, pero no lleva el volante.

Antes de comprar una acción, no basta con preguntarte cuánto vale. Pregúntate también qué poder te da. No es lo mismo ser dueño de algo que ser pasajero.

¿Dos billones? Las dos caras

¿Vale de verdad dos billones de dólares? Pongámoslo en perspectiva: a ese precio, estarías pagando entre unas 30 y 40 veces sus ingresos anualizados (según qué cifra uses). Es decir, pagando hoy por muchos años de crecimiento que todavía no han ocurrido. Las dos posturas, con el mismo peso:

Los que lo ven razonable: crece como casi nadie, las empresas pagan cada vez más por usar su IA, ya gana dinero en términos ajustados y, según sus propias proyecciones, podría ingresar cerca de 200.000 millones al año hacia 2028. Si eso ocurre, hoy sería barata.

Los que lo ven como una locura: esas proyecciones son de la propia empresa; una cuarta parte de sus ingresos depende de dos clientes sin atar; arrastra esa hipoteca gigantesca de centros de datos; y compite con rivales como OpenAI o Google, que no se van a quedar quietos. Si el crecimiento se frena un poco, el precio puede caer mucho.

¿Quién tiene razón? No lo sé. Y desconfía de quien te diga que lo sabe.

Pero sí sé la lección, y vale para cualquier salida a bolsa: el precio lo pone quien vende. La empresa, sus primeros inversores y los bancos eligen cuándo salir y a qué precio, y lo normal es que salgan cuando el momento les conviene a ellos. No es turbio: es como vender tu casa, no la sacas al mercado en el peor momento. Es la misma trampa de la euforia que vimos en la historia de Tesla.

Por eso, antes de entrar en una salida a bolsa (esta o cualquiera), hazte dos preguntas: ¿quién vende, y por qué ahora? y ¿qué poder me da lo que compro? Y si vives en España o Latinoamérica, una tercera: cómo tributa en tu país. Porque el entusiasmo es gratis… pero el precio, no.

Preguntas frecuentes

¿Qué es Anthropic y qué vende?

Anthropic es una empresa de inteligencia artificial fundada en 2021 por exempleados de OpenAI. Desarrolla Claude, un modelo de IA que empresas y particulares usan de forma directa o a través de las nubes de Amazon, Microsoft y Google. Es una “sociedad de beneficio público”, con ánimo de lucro pero obligada a equilibrar beneficio y propósito.

¿Por qué su salida a bolsa podría ser la mayor de la historia?

Porque se ha hablado de valorarla entre 1,5 y 2 billones de dólares y de captar más de 100.000 millones, por encima de la reciente salida a bolsa de SpaceX. De confirmarse, sería la mayor operación de este tipo jamás realizada y la primera de una empresa centrada en desarrollar modelos de IA de frontera.

¿Por qué pierde 80.000 millones si crece tanto?

Porque la mayor parte de esa pérdida es contable, no dinero que haya salido de la empresa. Procede sobre todo de ajustes de valor en instrumentos financieros ligados a su propia valoración, que se ha disparado. Descontando ese tipo de partidas, en su último trimestre la empresa ganó dinero.

¿Si compro acciones de Anthropic, tengo voto en la empresa?

Muy poco. La estructura prevista deja a los accionistas normales por debajo del 50 % del voto, mientras los fundadores controlan la mayoría y un fideicomiso elige a la mayoría del consejo. Compras participación económica y riesgo, pero casi ninguna capacidad de decisión sobre cómo se dirige.

Conclusión

Esa es la salida a bolsa de Anthropic: siete que se fueron de OpenAI, una empresa que crece como casi nadie, una pérdida que es sobre todo de papel, una hipoteca gigantesca en centros de datos… y unas acciones que te dan dinero en juego, pero muy poca voz.

Puede que sea la gran empresa de esta década. O puede que sea el momento en que el mercado pagó demasiado por el futuro. No te voy a decir cuál de las dos, porque no lo sé. Lo que sí sabes ahora es qué preguntas hacerte antes de decidirlo tú.

¿Y tú?

La salida a bolsa de Anthropic, ¿burbuja u oportunidad? Dímelo en los comentarios. Leo todos, y de los mejores salen los próximos análisis del canal.

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