Por qué quebró Blockbuster (no fue Netflix)
TL;DR
- Blockbuster llegó a tener 9.000 tiendas. Hoy queda una sola, en un pueblo de Oregón, que compra los estrenos en el Walmart de al lado.
- No lo mató Netflix. Lo mató algo suyo: uno de cada seis dólares que ingresaba venía de las multas por retraso, justo lo que sus clientes más odiaban.
- Cuando Netflix eliminó ese dolor (sin multas), Blockbuster no pudo reaccionar: arrastraba 1.000 millones de deuda, costes enormes y no podía renunciar a esas multas.
- La lección: si la mayor fuente de dinero de una empresa es cobrar por lo que su cliente sufre, no tiene un foso. Tiene una cuenta atrás.
Por qué quebró Blockbuster de verdad
En el año 2000, esta empresa tenía nueve mil tiendas por todo el mundo. Y una tarde, alguien entró en sus oficinas y le ofreció comprar una pequeña empresa que empezaba por unos 50 millones de dólares. En Blockbuster casi se ríen.
Esa empresa era Netflix. Hoy vale cientos de miles de millones. Y Blockbuster prácticamente no existe: queda una sola tienda en todo el planeta, en Bend, un pueblo de Oregón. Y para que veas cuánto ha cambiado la historia, esa última tienda compra los estrenos en el Walmart de al lado. Como tú y como yo.
Pero la historia real no es la que crees. Porque a Blockbuster no lo mató Netflix. Lo mató algo mucho más incómodo, algo que llevaba haciendo desde el principio y que le daba uno de cada seis dólares que ganaba.
Soy Alejandro Rosales, inversor y divulgador financiero. Esto no va de recordar Blockbuster: va de entender por qué mueren los imperios.
Aviso: esto es historia y análisis, no una recomendación de inversión.
¿Cómo empezó Blockbuster?
Blockbuster no nació como un videoclub, sino como una empresa de software para petroleras en Texas. Su fundador, David Cook, vendía programas a la industria del petróleo. Cuando a mediados de los ochenta el petróleo se hundió, se quedó sin clientes y buscando de qué vivir.
Aquí entra la persona clave que casi nadie menciona: su mujer, Sandy Cook, apasionada del cine. Fue ella quien propuso meterse en el alquiler de películas, y no por corazonada: se pasó meses investigando el mercado. ¿Qué descubrió? Que los videoclubs de la época eran un desastre: pequeños, con poca selección y con las películas escondidas detrás del mostrador por miedo a los robos.
Así que Cook montó lo contrario. La primera tienda abrió en Dallas, en 1985, con una barbaridad para la época: 8.000 cintas, expuestas en estanterías como en una librería, y todo informatizado con códigos de barras cuando eso era ciencia ficción.
¿Ves lo que hizo? La ventaja de Blockbuster nunca fue el cine. Fue la logística y la informática: Cook aplicó lo que sabía de su empresa de software (gestionar datos, escanear, controlar inventario) a un sector de tiendas familiares que iban con lápiz y papel. Los aplastó. La primera noche entró tanta gente que tuvieron que cerrar las puertas.
La fuerza de Blockbuster no era lo que vendía, era cómo lo gestionaba. Y esa misma fuerza, años después, se volvió su condena.
¿Cómo ganaba dinero Blockbuster?
Blockbuster ganaba dinero con el alquiler, sí, pero también con una fuente mucho más silenciosa y rentable: las multas por retraso. En 1987, David Cook vendió el negocio a un grupo liderado por Wayne Huizenga, que venía de fundar la mayor empresa de basura del mundo y era experto en una cosa: coger un negocio aburrido y multiplicarlo abriendo sucursales a un ritmo brutal.
Y eso hizo. En su momento cumbre, Blockbuster llegó a inaugurar una tienda nueva cada día, hasta un pico de unas 9.000 tiendas y 84.000 empleados. El logo azul y amarillo estaba en todas partes.
Pero aquí está el secreto sucio. ¿De dónde sacaba tanto dinero? De los recargos por retraso. Alquilabas una película, se te olvidaba devolverla y pagabas multa. Esas multas llegaron a suponer uno de cada seis dólares que ingresaba Blockbuster. Cientos de millones al año. Puro beneficio.
Piénsalo: una parte enorme de su dinero venía de cobrarle a sus clientes por un despiste. De castigarlos. Y ahí está la trampa mortal: el mayor negocio de Blockbuster era exactamente lo que sus clientes más odiaban. Todo el mundo detestaba esas multas, pero Blockbuster no podía quitarlas porque eran una parte gigante de su beneficio.
Cuando una empresa gana mucho dinero haciendo algo que su cliente odia, está sentada sobre una bomba. El día que aparezca alguien que elimine ese dolor, el cliente se irá corriendo.
¿Por qué quebró Blockbuster en realidad?
Blockbuster quebró por problemas internos, no solo por Netflix. En el año 2000 apareció Netflix: sin tiendas, te mandaba las películas por correo y, sobre todo, sin multas por retraso. Había eliminado de un plumazo justo lo que la gente odiaba. Según cuentan los que estuvieron allí, sus fundadores ofrecieron venderse a Blockbuster por unos 50 millones, y en la sala casi se ríen.
Pero el mito de que “Netflix mató a Blockbuster” es incompleto. Blockbuster murió por tres cosas suyas:
- La deuda. Arrastraba unos 1.000 millones de dólares. No tenía margen para reinventarse.
- Sus propios costes. Mantener 9.000 tiendas y 84.000 empleados cuesta una fortuna. Netflix tenía almacenes y sellos de correos; Blockbuster tenía 9.000 alquileres que pagar cada mes.
- Las multas. Como no podía renunciar a ellas sin hundir su beneficio, no pudo competir. Cuando por fin intentó eliminarlas para parecerse a Netflix, ya era tarde y le costó cientos de millones.
Blockbuster reaccionó y lanzó su propio servicio por internet, pero lo hizo media década tarde, ahogado en deudas, y no funcionó. El final llegó en 2010: la quiebra, con pérdidas de cientos de millones en un solo año.
Las empresas rara vez mueren por el rival de fuera. Mueren por lo de dentro: la deuda, los costes y no poder soltar el negocio que las hizo ricas (es el mismo patrón del error de Kodak, que inventó la cámara digital y siguió defendiendo el carrete). Netflix solo dio el empujón; la grieta ya estaba. (Le pasó igual a otro gigante: la historia de BlackBerry.)
¿Queda alguna tienda de Blockbuster abierta?
Sí, queda una sola tienda de Blockbuster en el mundo, en Bend (Oregón), y sigue abierta. La empresa como tal está muerta: la marca la compró la operadora de televisión Dish (por unos 320 millones), que ni siquiera abre tiendas nuevas. Pero la de Bend resiste.
Es un negocio familiar, con la misma gerente desde hace más de veinte años, y funciona con una humildad que da ternura: compra los estrenos en el Walmart y el Target de al lado los martes por la mañana, como cualquiera.
Pero aquí está lo importante: esa tienda ya no sobrevive del alquiler. Sobrevive de la nostalgia. Se ha convertido en atracción turística; viene gente de todo el mundo a hacerse fotos y comprar camisetas. La ironía es perfecta: el gigante que aplastó a los pequeños videoclubs familiares con su tecnología hoy sobrevive convertido, precisamente, en un pequeño videoclub familiar de barrio. Ha vuelto al principio.
Y de ahí la lección que quiero que te lleves. Cuando mires una empresa, pregúntate: ¿de dónde saca el dinero? ¿Dando algo que su cliente ama… o cobrando por algo que su cliente sufre? Porque las que cobran por el sufrimiento tienen, tarde o temprano, a un Netflix esperando a la vuelta de la esquina. Si tu ventaja es cobrar por lo que la gente odia, no tienes un foso: tienes una cuenta atrás.
Preguntas frecuentes
¿Por qué quebró Blockbuster de verdad?
Por una combinación de factores internos: unos 1.000 millones de deuda, los enormes costes de mantener 9.000 tiendas y su dependencia de las multas por retraso, que no podía eliminar sin hundir su beneficio. Netflix aceleró la caída, pero la debilidad ya venía de dentro.
¿Blockbuster rechazó comprar Netflix?
Según relatan quienes estuvieron presentes, hacia el año 2000 los fundadores de Netflix ofrecieron vender la empresa a Blockbuster por unos 50 millones de dólares y la oferta fue rechazada. Es una anécdota muy citada, aunque conviene tratarla como relato de los protagonistas más que como dato documentado.
¿Cómo ganaba dinero Blockbuster además del alquiler?
Sobre todo con los recargos por retraso. Esas multas llegaron a representar alrededor de uno de cada seis dólares de sus ingresos, y eran casi beneficio puro. Paradójicamente, era también lo que más odiaban sus clientes, lo que lo dejó sin capacidad de reacción cuando llegó un rival sin multas.
¿Sigue existiendo alguna tienda de Blockbuster?
Sí. Queda una única tienda en Bend, Oregón, de propiedad franquiciada e independiente. Sobrevive sobre todo como atracción turística y por nostalgia, no por el alquiler de películas. La marca pertenece a Dish, que no opera tiendas nuevas.
Conclusión
De vender software a petroleras, a nueve mil tiendas, a una sola que compra en el Walmart de al lado. Esa es la historia real de Blockbuster.
La próxima vez que pagues una comisión que odias, o una cuota que no sabes ni cómo cancelar, acuérdate de Blockbuster. Y pregúntate quién será el Netflix que haga desaparecer ese dolor.
Porque el foso de una empresa se puede convertir en su tumba. Si su ventaja es cobrar por lo que la gente sufre, no tiene un foso: tiene una cuenta atrás.
¿Y tú?
¿Llegaste a tener carnet de Blockbuster? ¿Sí o no? Cuéntamelo en los comentarios. Leo todos, y de los mejores salen los próximos análisis del canal.


