Federer, milmillonario por unas zapatillas (On)

Federer, milmillonario por unas zapatillas (On)

Alejandro Rosales
Alejandro Rosales

TL;DR

  • Federer ganó unos 130 millones en premios en toda su carrera. Pero se hizo milmillonario con un trozo pequeño (en torno al 3 %, estimado) de la marca de zapatillas On.
  • No firmó un patrocinio: puso dinero y compró parte de la empresa. Cobrar tiene techo; poseer, no.
  • La marca vive su mejor momento (margen récord, fichó a Mbappé con dinero y acciones)… y aun así la acción cae en torno a un 35 % este año. Ir bien la empresa no es ir bien la acción.
  • La pregunta que te llevas: ¿qué parte de lo que cobras se convierte en algo que posees?

Federer se hizo milmillonario por unas zapatillas

Roger Federer jugó al tenis profesional más de veinte años, ganó veinte Grand Slams y se llevó en premios, en toda su carrera, unos 130 millones de dólares.

Es muchísimo dinero. Pero hoy Federer es milmillonario. Y ese salto no lo dio con una raqueta: lo dio con unas zapatillas.

Concretamente, con un trozo pequeño de una marca suiza llamada On. En torno a un 3 %, según las estimaciones. Una participación que hoy vale mucho más que todo lo que ganó en las pistas.

Y la historia de cómo llegó ahí empieza con un triatleta lesionado pegando un trozo de manguera de jardín a la suela de una zapatilla.

Soy Alejandro Rosales, inversor y divulgador financiero.

Aviso: no soy asesor financiero; esto no es una recomendación de comprar ni vender nada. Y ojo, varias cifras de Federer son estimaciones: su porcentaje exacto nunca se ha hecho público.

¿Cómo nació On?

On nació en 2010, en Suiza, de una chapuza genial para resolver un problema real. Olivier Bernhard, triatleta profesional y tres veces campeón del mundo de duatlón, se lesionaba una y otra vez. Quería una zapatilla que amortiguara al caer y te devolviera el impulso al apoyar. Como no la encontraba, se la inventó: lijó una suela y le pegó trozos de manguera de jardín, tubos huecos que se aplastan al pisar y luego empujan, como un pequeño trampolín.

Funcionaba. Y de ahí nace la tecnología que hoy reconoces en cualquier On: esas cápsulas huecas en la suela. La marca lo resume en una frase: correr sobre nubes.

¿Y a quién le enseñó Bernhard su invento primero? A su patrocinador de toda la vida: Nike. Que, educadamente, dijo que no. Recuerda ese “no”, porque es el primero de tres.

Bernhard no se rindió. Llamó a dos amigos del marketing y fundaron On en Zúrich. Y aquí la decisión que lo explica todo: no intentaron competir con Nike en todo a la vez. Se centraron solo en los corredores, en tiendas especializadas y atletas exigentes. Primero conquistaron a los que más saben; el gran público llegaría después.

La lección: para entrar en un mercado de gigantes no hace falta ser más grande. Hace falta algo que de verdad funcione y la paciencia de empezar por un rincón pequeño… y ganarlo entero.

¿Qué hizo Federer con On exactamente?

Federer no firmó un patrocinio con On: compró una parte de la empresa. La historia arranca con el segundo “no” de Nike. Tras más de veinte años vestido con la marca, en la renovación Nike le ofreció menos dinero. Federer se fue: firmó con Uniqlo un contrato de unos 300 millones a diez años, pero con un detalle clave: Uniqlo hace ropa, no zapatillas. Federer se quedó con los pies libres.

¿Quién le enseñó las On? Su mujer, Mirka, que ya las usaba. Y en 2019 tomó la decisión que le cambió la vida. Podía haber firmado un patrocinio (te pagan por llevar la marca y ya). No lo hizo: puso dinero de su bolsillo —unos 50 millones, según las estimaciones— a cambio de un trozo de la empresa, en torno al 3 %. Entró como socio.

Un apunte, porque se repite mucho: Federer no fundó On; llegó nueve años después de su creación. Lo que sí hizo fue enorme. Hasta entonces On era una marca de corredores; Federer la sacó de la pista a la calle, diseñó su propia línea para vestir, y On pasó de “la marca de los que corren” a una marca que se lleva con vaqueros. Ahí multiplicó su mercado.

En 2021, On salió a bolsa en Nueva York y el primer día subió casi un 47 %. El trozo de Federer ya valía muchísimo más de lo que había puesto (en torno a 300 millones solo en el estreno, según las estimaciones).

Tenía dos opciones: que le pagaran por usar las zapatillas, o ser dueño de quien las fabrica. Eligió ser dueño. Y esa decisión le dio más que veinte años de torneos.

¿Por qué la marca va genial y la acción cae?

Porque en bolsa no se paga lo bien que va una marca, sino si crece más o menos de lo esperado. Y On vive su mejor momento de negocio. Gana dinero como pocas: de cada 100 euros que vende, tras fabricar la zapatilla, le quedan unos 65 (un margen récord en el sector; para que te hagas una idea, suele estar muy por encima del de Nike o Adidas). ¿El secreto? Casi nunca hace descuentos y vende buena parte directamente, en su web y sus tiendas.

Y ficha estrellas. En septiembre de 2026, Kylian Mbappé dejó Nike tras casi veinte años (estaba con ellos desde los nueve) y se fue a On. El detalle clave: su acuerdo incluye dinero y también acciones. El mismo modelo que Federer. Ahí tienes el tercer “no” de Nike: primero rechazó la tecnología, luego quiso pagarle menos a Federer, y ahora deja marchar a Mbappé.

Con todo esto esperarías la acción disparada. Pues ha caído en torno a un 35 % este año (y más de un 40 % desde sus máximos). ¿Por qué? Porque On ha empezado a frenar en su mercado más importante, América, que supone más de la mitad de sus ventas: de crecer a tasas muy altas ha pasado a crecer un 13 %. Además, rebajó sus previsiones de ventas. Para el mercado, eso pesa más que cualquier fichaje.

Y hay riesgos reales, con rigor: parte de su éxito es moda, y las modas pasan; sigue siendo pequeña (en torno a un 2 % del mercado mundial, estimado); y el fútbol, donde quiere entrar con Mbappé, es justo el territorio fuerte de Nike y Adidas. Los analistas están divididos, que es lo normal en estos casos.

La idea que te llevas: una empresa puede ir de maravilla y su acción ir mal a la vez. No es contradicción: es que el precio ya daba por hecho un futuro aún mejor. Una gran empresa no siempre es una buena compra en cualquier momento; es la misma lección que dejó la historia de Tesla.

¿Cobras o posees?

Esta es la parte que te toca a ti todos los meses. Federer ganó dinero de dos formas muy distintas:

  • Cobrando: premios, contratos, patrocinios. Dinero a cambio de su talento y su tiempo. El problema: tiene techo. Cuando dejas de jugar, deja de entrar. Tus horas se acaban.
  • Poseyendo: un trozo de una empresa que sigue vendiendo zapatillas mientras él duerme, viaja o ya está retirado. Esa forma no tiene techo: no depende de sus horas, trabaja sin él.

Y lo más listo: Federer no dejó de cobrar para poder poseer. Usó lo que cobraba para comprar algo que trabajara por él. Esa es la jugada.

Aplícatelo. Tu sueldo es la primera forma: te pagan por tu tiempo, y no tiene nada de malo, es la base de todo. Pero si todo tu dinero viene de ahí, el día que paras, para todo.

¿Hace falta ser Federer para poseer un trozo de empresas? No. Hoy, con muy poco dinero, cualquiera puede ser dueño de una parte pequeñísima de miles de empresas a la vez. No te hará milmillonario, pero la lógica es idéntica (de cómo hacerlo sin complicarte hablo en los roboadvisors).

Y la parte honesta, la que no te cuentan los vídeos de “hazte rico”: poseer también es riesgo. La propia acción de On ha caído en torno a un 35 % este año. Si Federer hubiera elegido mal, habría perdido su dinero. Por eso poseer no va de apostarlo todo a una carta, sino de repartir y tener paciencia.

La pregunta, entonces, no es cuánto cobras. Es otra: ¿qué parte de lo que cobras se convierte en algo que posees? Porque eso es lo que trabaja por ti cuando tú ya no puedes.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se hizo milmillonario Roger Federer?

Sobre todo por ser propietario, no solo por cobrar. Además de unos 130 millones en premios y de sus contratos publicitarios, en 2019 invirtió dinero propio en la marca de zapatillas On a cambio de una participación estimada en torno al 3 %. Esa participación se revalorizó enormemente tras la salida a bolsa de On en 2021.

¿Federer es el fundador de On?

No. On fue fundada en 2010 por Olivier Bernhard, David Allemann y Caspar Coppetti. Federer llegó nueve años después, en 2019, como inversor y socio. Su aportación clave fue ayudar a llevar la marca del mundo del running a la moda de calle, ampliando su mercado.

¿Por qué cae la acción de On si la marca va bien?

Porque la bolsa no paga el presente, sino el crecimiento futuro esperado. On ha frenado en su principal mercado (América) y ha recortado previsiones de ventas, y eso pesa más que sus récords de margen o sus fichajes. El precio ya descontaba un futuro aún mejor.

¿Qué significa “cobrar o poseer”?

Cobrar es cambiar tu tiempo por dinero (un sueldo): cuando paras, para el ingreso. Poseer es tener una parte de un activo que genera valor sin ti (acciones de empresas, por ejemplo). La idea no es dejar de cobrar, sino usar parte de lo que cobras para adquirir cosas que trabajen por ti.

Conclusión

Un triatleta lesionado, un trozo de manguera, tres “no” de Nike… y un tenista que ganó más siendo dueño que jugando. Federer cobró por cada partido que ganó, pero se hizo milmillonario por algo que hizo una sola vez: comprar un trozo de una empresa.

Esa es la diferencia entre trabajar por el dinero y tener dinero que trabaja por ti. No hace falta ser Federer para empezar a cruzar esa línea. Hace falta hacerse la pregunta correcta, y actuar sobre ella.

¿Y tú?

Si te dieran a elegir: ¿un sueldo enorme… o un trozo pequeño de la empresa? Sueldo o acciones: dímelo en los comentarios. Leo todos, y de los mejores salen los próximos análisis del canal.

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